lunes, 20 de mayo de 2013

Reseña Un profesor como regalo de navidad”

Hola queridos lectores! Hace algunas semanas que llego a la bandeja de entrada de mi correo un ejemplar del libro “Un profesor como regalo de navidad” de edicionesMA. el cual lo leí el mismo día pero no tuve tiempo para reseñarlo por las tareas que tenia que hacer en ese momento, mas sin embargo aquí estoy dejándoles la reseña; como dicen, mas vale tarde que nunca.

Ficha Tecnica
Titulo
Un profesor como regalo de navidad
Autor
Encarni Arcoya Álvarez
Editorial
EdicionesMA
Formato
Digital
Genero
Erótica
Numero de capítulos
17
Precio
 2,00€
 
Sinopsis:
Abby lleva casi dos años enamorada de su profesor de universidad pero no se atreve a confesarse. Tras una interrupción  poco afortunada en clase, tiene que ir al despacho de éste para descubrir  que, afortunadamente, los sentimientos que ella tiene no son unilaterales.
 
Gideon Richard es profesor universitario y solo espera que una de sus alumnas termine la carrera para meterla en su cama y hacerla suya. 
 
​Después de hacerle pasar un mal rato en clase la cita en su despacho para reconfortarla.  El  problema  es que no puede controlar los deseos de su cuerpo por ella.
 
Análisis:
Como siempre lo primero que me gusta analizar en un libro antes de comprarlo o abrirlo es la portada y debo decir que esta vez, para mi parecer, edicionesMA se quedo muy corta con la edición de la portada. Es decir, esperaba algo mas sorprendente, algo que llamara mas la atención, pero creo que no se cumplió realmente ese objetivo. Si encontrara ese ejemplar en una librería no lo compraría, claro basándome en el físico.

Ahora vamos con el interior, el cual fue muy diferente a la calidad de la portada. Como lo comente anteriormente no tengo una gran experiencia en el genero erótico, es decir, son contados los libros que he leído de este genero.

Los personajes creo que fueron interesantes, Abby no es la típica protagonista linda que tiene a todos los hombres comiendo de sus manos. Realmente me intereso conocer las fantasías de una estudiante ejemplar y mas ya que la carrera que estudiaba esta relacionada con la biología. Gideon el profesor, no se, no me acabo de gustar, comprendo que ante la situación erótica alguien debía proclamarse como el dominante  y en este caso fue el, pero no me gusto su actitud. Y por ultimo Terry, un personaje el cual pienso yo que se merece una novela entera para ella sola.

La trama creo que fue demasiada plana y al ser una novela corta donde lo que mas destaca por el genero son las escenas eróticas, es comprensible. Así que en este libro no se encontrara una trama llena de misterios o muy elaborada; es simple y corta, eso basta.

Algo que quiero elogiar de la autora es su enorme control de la narración. se necesita mucho talento para describir cada una de la escenas que ocurrían  (eróticas) sin necesidad de recurrir a palabras guarras o groseras. Además debo admitir que logro que cada escena estuviera bien desarrollada, para que pudiera imaginarme con precisión lo que estaba pasando.

En resumen:
Si eres fan de la novela erótica, este es un libro que no puedes dejar de lado. Si es verdad, que la portada no es muy buena, el interior lo compensa. Con una excelente narrativa, nos cuenta la historia erótica entre una estudiante y su profesor, pasando por muy buenas narraciones hasta llegar a un final interesante, el cual nunca te lo esperarías.
 
Sobre la autora:
Encarni Arcoya Álvarez
Estudió Relaciones Laborales, Ciencias del Trabajo y Técnico superior en Educación Infantil pero desde pequeña las historias siempre han estado presente en su día a día.
Devoradora de libros, ahora son sus propias historias las que devora, su creatividad y su musa incansable dotándola de miles de argumentos que están por salir.
Ha publicado algunas novelas a través de su página oficial donde cuenta con dos secciones, juvenil romántica y erótica.
Actualmente ha participado en el I Certamen Divalentis donde fueron escogidos sus dos relatos para formar parte de la antología 150 rosas junto con 104 autores más.





domingo, 19 de mayo de 2013

Sarah, la vampira/Capitulo 2 "Si me amas, ¿Por qué estoy muriendo?"

Capitulo 2
Si me amas, ¿Por qué estoy muriendo?

Esa misma noche llegue a casa caminando. A pesar de que no pasaba de la una de la mañana, no me sentía con ganas de andar recorriendo la ciudad después de todos los sorprendentes acontecimientos que habían pasado. Simplemente no era mi noche.

Vivo en un pequeño distrito de departamentos al este de la ciudad, que anteriormente había sido una estación de bomberos, justo antes de llegar a la zona residencial donde están las verdaderas casas. El edificio había sido remodelado un millón de veces, pero no es fácil quitarle su esencia a las cosas, como suelen decir "aunque la mona se vista de seda…" y plenamente le hacía justicia al dicho, puesto que aún conserva el blasón en una de las paredes.

Lo maravilloso de todo era la sutil imagen contrastante que se obtenía al mezclar un edificio ambiguo con los cientos de inmuebles aledaños que si habían sido construidos por un arquitecto interesado en crear algo moderno y agradable a la vista. Era como introducir una semilla rancia en un bote de chicharos verdes recién cosechados.

El interior del departamento tampoco era perfecto, pero podía sentirme cómoda y algunas veces me sentía dentro de un verdadero hogar. La sala y la cocina eran casi la misma habitación, solo estaban separadas por un sillón que ya estaba incluido junto con otros muebles cuando lo alquile; fue toda una ganga. Además, contaba con dos habitaciones espaciosas, un balcón y un solo baño. Puedo decir sin miedo a equivocarme, que es un departamento demasiado amplio para una chica vampira.

Mi habitación era la primera puerta frente a la sala. Ahí las paredes carecían de ventanas, lo que me ofrecía una protección segura contra los rayos del sol; nuestro enemigo mortal. Me despoje de la playera manchada de sangre tirándola al piso, saque del armario una pequeña bata, cortesía de mi local, y tan solo dormí.

Los siguientes dos días, me sirvieron para reflexionar con más calma todo lo que había pasado.

Por toda Nueva Berry corría un sinfín de rumores acerca de la muerte de Gabriela. Desde que era la amante del alcalde, hasta que había mantenido una relación amorosa con un magnate de las drogas, la esposa de este se entero y la mando a matar. Era tema de conversación obligada en cualquier plática, incluso los niños inventaron una canción para saltar la cuerda.

Gabriela tiene un amante
Es un hombre importante
Su esposa la mando a matar
Muerta en un callejón esta

Los forenses realizaron todo tipo exámenes al cuerpo, encontraron dosis de drogas y la causa de muerte; desnucamiento. Pero lo que me parecía más extraño era que nadie, ni siquiera en los periódicos se hablaba del hombre al que asesine, quiza su compañero había regresado por el cuerpo y se aseguro de no dejar ni una mancha de sangre.

La madre de Gabriela habló para el periódico local, para el noticiero y para la radio. Comento que su hija había vuelto a las drogas y al parecer, estaba endeudada por lo que había estado vendiendo sus cosas e incluso que nos había robado un par de prendas. El funeral se realizó de día por lo que no pude asistir, Marcia si lo hizo pero no hubo nada interesante.

Debo admitir con un poco de envidia que Gabriela se había vuelto toda una celebridad.

Y respecto al vampiro Eleazar, no lo había visto desde esa noche, lo que me preocupaba un poco. Tal vez ya nunca volvería a ver esos ojos. Que va, el se lo pierde.

El local había estado atiborrado de personas más de lo que había estado en meses y eso que no era temporada de ventas. La mayoría de las personas solo venían a conocer el lugar donde había trabajado Gabriela, esperando que le contáramos algún chisme sobre ella o por lo menos robarnos un par de prendas.

Marcia estaba casi recostada en el mostrador mientras miraba con una cara de pocos amigos a las personas que echaban un vistazo a los exhibidores con ropa. Seguramente estaba un poco agobiada por todo el trabajo que se le debió haber juntado ahora que Gabriela no estaba.

— ¡Tuve la peor cita de todas!— dijo frenéticamente Marcia cuando se percato de mi presencia. — Espera…señora, le cuento tres para que saque de su bolsa lo que se metió. — le gritó a una señora gorda con un enorme bolso color purpura.

La señora ofendida sacó de su bolsa una playera regresándola de nuevo a su lugar de origen, Marcia le señaló la puerta y la mujer salió sin decir ninguna palabra. No notificamos a la policía porque no es algo que nos juste hacer, preferimos exponerlos en público. Eso siempre sirve, llamémoslo Marcia-Bullyng.

— Entonces, ¿Cómo estuvo tu cita? — pregunte, una vez que se calmó la situación.

Hace algunos días Marcia se había alistado a las filas de una nueva tendencia que se estaba estableciendo en la ciudad; el celibato. Solo que ella cambió un poco las reglas de su parte, pues solo se "divertiría" hasta la tercera cita. Esa fue la de anoche.

— Santiago me llevó a un restaurant, ordenamos la comida y a la hora de pagar, resultó que olvidó su cartera. Así que termine soltando de mi propia bolsa. —Bufó— Fuimos a su casa, tomamos una copa de vino, empezamos a besarnos y cómo ya conoces mi regla, esta era la tercera cita. Cuando estábamos en plena acción, su madre salió de su habitación con un matamoscas en la mano y empezó a golpearme repetidamente llamándome "lagartona". — dijo burlándose de ella misma.

— Espera, ¿Qué edad tiene Santiago? —pregunte dubitativa ante lo que me había contado.

— No lo sé. — dijo entre cortante. —diecinueve o veinte.

— ¡Pero Marcia!, es un adolescente — exclame entre risas. Las dos teníamos veintisiete años y cuando una mujer salía con un hombre muchos años menor que ella se le llamaba comúnmente "lagartona".

— ¿Cómo querías que lo supiera? Nunca se me ocurrió pedirle su credencial para constatar su edad. — dijo avergonzada. — Además, si Jennifer López y Madonna lo hacen ¿Por qué Marcia torres no puede hacerlo? — automáticamente cualquier rastro de vergüenza en su rostro se transformó en orgullo.

Dos señoras se acercaron al mostrador para pagar los productos que llevaban en sus manos, Marcia las atendió mientras yo me evaluaba algunos escaparates que lucían vacios.

— ¿Estás bien, Sarah? Te noto un poco apagada. ¿Saliste a "cenar" anoche? — preguntó haciendo énfasis en sus palabras.

— Si, la comida estuvo perfecta. Hay algunos estantes vacios, iré a la bodega por más productos. —

Guillermo Castro, el bodeguero estaba recostado sobre unos cartones, casi a punto de dormirse. Generalmente es el primero que llega al lugar, no tiene muchas funciones, solo se encarga de abrir y cuando llegan productos nuevos es el que se encarga de bajarlos. Al verme frente a él se levantó rápidamente mientras se colocaba su gorra en la cabeza.

— Señorita Serafini, que bueno que llego. Estaba a punto de quedarme dormido.

Guillermo tenía veinte años, era uno de los pocos jóvenes que pasaba más tiempo pegado en los libros que de una botella de alcohol. Era alto y muy delgado, que Marcia lo apodaba "fideo castro", además su visión le fallaba un poco por lo que se escondía detrás de unos lentes mucho más grande que su rostro entero.

— ¿Por qué no te has ido, Guillermo? — pregunte. — No me digas que te corrieron de tu casa.

— No, señorita Serafini. Lo que pasa es que la señorita Torres no me permitió que me fuera hasta que usted llegara, por si necesitaba ayuda extra. — al termino de sus palabra salió un ligero bostezo acompañado de unas cuantas lagrimas que salieron de sus ojos hinchados.

— No te preocupes, vete a casa. — el chico me compartió una sonrisa y salió de la bodega con una flojera que estuve a punto de sambutirlo en una tina de agua helada.

Tome dos cajas en mis manos que contenían las prendas que hacían falta en los estantes, no eran muy pesadas pero las personas me miraban sorprendida cuando salía de la bodega. Como si no pudiera ser capaz de hacerlo. Y cuando menos lo pensé, Eleazar estaba recargado a espaldas del mostrador con la mirada perdida en el escaparate de enfrente.

— ¿Estás seguro que no quieres medirte alguno? — dije sonriendo mientras me colocaba a su costado, poniendo las cajas sobre el mostrador.

Estaba completamente rígido, que fácilmente podría hacerse pasar por un maniquí. Me dedico una pequeña mirada sobre su amplio hombro regresando de nuevo la vista al escaparte. No pude controlar el pequeño suspiro que salió de mi, tengo que admitir que esto se estaba convirtiendo en una clase de juego.

— Hola, ¿Cómo estás? — dijo severamente seguido de una ligera sonrisa, dejándome ver la falta de respeto que estaba cometiendo. — Espero que no te moleste mi presencia, solo quería saber que estabas bien.

Le eche un vistazo a Marcia, tenía la boca abierta mientras miraba al vampiro de pies a cabeza, estaba muy segura que cuando lo viera reaccionaria de esa forma y solo por curiosidad mire sus piernas por si se le habían caído los calzones. Afortunadamente no paso.

— No me molesta. Solo que no pensé que te preocupaba tanto. — dije intentando que mi voz sonara un poco indiferente. — Y sí, estoy bien. Soy mucho más fuerte de lo que crees. — añadí sonriendo y el vampiro me correspondió.

Pero no era la misma sonrisa de la noche que nos conocimos, era más bien un poco incomoda. Incluso no lo había notado, pero ya no tenía el ligero brillo en su piel bajo la luz del techo, las facciones de su rostro estaban menos detalladas y sus enormes ojos café se miraban apagados. Pero aun así, seguía siendo perfecto.

— Además… ¿Quería saber…? ¿Si tú querías…? Me refiero a… — habló entrecortado mientras miraba un poco confundido a su alrededor. — ¡Diablos! ¿Quieres salir esta noche? — añadió un poco nervioso concentrando su vista solo en mi, al parecer yo no era la única nerviosa en este tipo de situaciones.

Deje lo que estaba haciendo para prestarle completa atención a sus palabras. Medite unos momentos solo para hacerme la difícil y afronte la situación de la mejor manera que se me había ocurrido.

— ¿Quieres que salgamos? — pregunte dubitativa. — ¿No tendré problemas con tu novia?

Eleazar dejó la pregunta al aire por unos segundos, como si estuviera analizándola. Tal vez estaba esperando que mi respuesta tan solo hubiera sido «si, ¿A dónde me llevaras?» pero por la expresión que adoptó su rostro, parecía que me había equivocado.

— No me refiero a ese tipo de salida. — contestó apenado.

Entonces comprendí todo. El quería salir a "comer" pero no precisamente comida como cualquier humano, sino sangre. Es por eso que su semblante era diferente, porque no se había alimentado. Tal vez se había puesto a dieta.

— Yo tampoco — replique rápidamente conteniendo la vergüenza. — Puedes pasar por mi cuando termine de trabajar, justo a las nueve y cuarto. Ahora si me disculpas. — tomé un cartón dirigiéndome al escaparte vacio mientras el vampiro salía del lugar.

Aprovechando que la única clienta en el local estaba en el probador, le conté todo lo que había pasado a Marcia, le tenía una gran confianza que era imposible no hacerlo. En cuestión de minutos sabia toda la desgracia que había ocurrido en el callejón, quien era el causante de la muerte de Gabriela incluso de la invitación que me había hecho. Pero no le tomó mucha importancia, era como si le estuviera contando un chiste o algo por el estilo, en cambio le intereso mucho más escuchar sobre Eleazar.

— Me contó que existen reglas y una de ellas es que ningún humano debe de saber de nuestra existencia. Es por eso que mató a Gabriela, quería asegurarse de que el secreto estaría a salvo. — le explique a Marcia la cual tenía una enorme sonrisa en su rostro.

— ¡Amiga, ese hombre es perfecto! Es una lástima que todos los hombres que valen la pena, no estén solteros. — dijo pensativamente, estaba segura que se lamentaba de Stephen Moyer. — Yo te aconsejo que, espera… entonces… ¿me va a matar? — agregó estremecida después de pensar bien las cosas.

Era algo que estaba temiendo contarle, pero ella lo tenía que saber. Como tal, Eleazar quería proteger el secreto de nuestra existencia, eso implicaba matar a Gabriela y si se enteraba de que Marcia lo sabía, ella sería la siguiente en su lista.

— No, amiga. Por eso es muy importante que nadie sepa mi secreto. No dejare que te pase nada— dije firmemente dando una palmada en su mano para que no se preocupara.
Esperaba sonar lo más convincente, pues ante todo tenía que asegurar la vida de Marcia, pues yo la metí en este problema.

— Aunque creo que sería algo sensual que un vampiro se alimentara de mi. — insinuó dejando escapar un pequeña sonrisa entre dientes mientras se tocaba sensualmente el cuello.

— Tal vez hasta ya han comido de ti y no lo recuerdas. — Marcia me miró confundida. — Usualmente cuando me alimento, bebo un poco de sangre de una persona y le borro la memoria. Es más fácil de esa manera, así que no tengo que andar asesinando personas o liándome con alguno. —

Por un momento su rostro estaba pensativo, movió su espesa cabellera un poco, como si le costara pensar y de un momento a otro esbozó una gran sonrisa de oreja a oreja. En realidad, creo que la mayoría del tiempo le cuesta pensar.

— Eso me convendría mucho. Imagínate, salir con un chico que solamente te atrae físicamente pero una vez que obtienes lo que quieres, le borras la memoria y listo, ya no sabe nada de ti, aja. — al terminar sus palabras mantuvo su enorme sonrisa con más fuerza mientras asentía repetidamente con la cabeza moviendo toda su cabellera.

— ¡Marcia por favor! contigo el pecado se convierte en directamente en penitencia. No cabe duda.

— De todas formas, estaré lista para cuando venga el vampiro por si me quiere hacer suya.

Marcia tomó su bolso de la repisa debajo del mostrador, sacó de su interior maquillaje, pintura labial y una decenas de cosas que empezó a poner en su rostro. Una mujer alta que estaba en el probador salió directamente al mostrador, pagó las prendas que se iba a llevar y en el momento en el que abrió la puerta para salir un olor insólito entró sigilosamente hasta los orificios de mi nariz, era una extraña mezcla entre hierbas aromáticas e incienso. Sabía claramente a quien pertenecía ese perfume.

— David viene a visitarnos. — asegure a Marcia que seguía untando su cara de maquillaje. — Huelo su perfume claramente ¿Qué esencia usa?

— Seguramente a perdedor, su olor natural. Sera mejor que me vaya al almacén. — contestó despectivamente mientras se levantaba de la silla, justo al término de sus palabras la puerta se abrió. — ¡Maldición! — exclamó en voz baja.

El chico entró al lugar con una enorme sonrisa perfectamente blanca que estaba más que nada dirigida hacia Marcia que no se sentía muy cómoda con su visita. Con su caminar firme, el sonido de su collar de colmillo al golpear con su pecho y su mirada cautivadora, completaba su entrada triunfal.

— ¿Cómo están chicas? ¡Vaya! Sarah, te ves perfecta. — Dijo mirándome de arriba abajo examinándome. — ¡Pero Marcia! Déjame decirte que tu también te vez perfecta, sin contar a las arrugas que aparecieron en tu frente. — se apresuro a decir en tono vacilante pero era claro que a Marcia no le gustó para nada el comentario.

— ¡Púdrete, David! — repuso Marcia ofendida sin siquiera lanzarle una mirada a David.

— ¿Estás yendo de nuevo al gimnasio? — pregunte desinhibida al tocar uno de sus brazos descubiertos por su camisa que lucían cada vez mas trabajados.

— No se necesita ir al gimnasio para tener este cuerpo. Podrías lavar fácilmente tu ropa aquí. — se dio tres golpes en el abdomen con aire presumido.

Ese es David, un buen chico. Es dueño de una tienda de música a unas cuantas calles, donde generalmente compro mis discos. No tiene un cuerpo perfecto, como cierto vampiro, pero es apreciable. Su cabello rubio tiene un ligero tono naranja contra el sol, tiene ese fugaz brillo en sus oscuros ojos y unas pequeñas arrugas en sus mejillas cuando se ríe. Es baterista en una banda de rock local -la noche de Selene- un nombre ridículo, pero tocan mucho mejor que otras bandas con mayor prestigio.

— ¿Cómo vas con tu banda? Escuche que tocaran, en… espera… ¿Bohemia bar?— no recordaba muy bien el nombre del lugar.

— «See», de hecho venia a invitarlas. Nuestro representante nos consiguió que abriéramos a "vomito revoltoso", así que tendremos suerte, a ellos les tocaran esta vez los tomatazos. — dijo resignado sin dejar de lanzar pequeñas miradas a Marcia. — Tal vez les dedique un par de canciones. —

— Claro, ahí estaremos. — dije enérgicamente sonriendo. De nuevo escuche maldecir a Marcia, pero esta seguía sentada frente a la computadora.

— Deberías llevar uno de estos bajo tu blusa, Marcia. — tomó la parte superior de un traje de baño que estaba sobre la mesa y lo tendió frente a su cara observándolo. — No lo sé, tal vez con la euforia de la música, subas tu camisa para mí.
— dijo con una sonrisa descarada en su rostro.

Hace tiempo, los dos sostuvieron una corta relación que parecía que daría más. Aunque los dos son muy diferentes, en todos los sentidos, son la pareja perfecta. Pero alguien cometió una infidelidad (posiblemente Marcia) y terminaron. Ninguno de los dos quiso comentarme nada de lo que paso.

— ¡Eso quisieras! — se defendió Marcia. — Ni en un millón de años podrías tenerme frente a ti sin camiseta. Esa es la cruda verdad entre la realidad y la ficción, aja. — se burló con una gran sonrisa como si hubiera salido victoriosa.

— Sabes bien que ya lo he hecho. — resoplo David con orgullo y la sonrisa de Marcia desapareció al instante. Fue la gota que derramo el vaso y antes de que pasara algo peor interrumpí.

— Basta chicos, por favor. Son adultos deberían de comportarse. — reprimí en tono serio a los dos. Parecía una pelea entre un perro y un gato, ó peor aun diputados en la cámara de senadores después de un largo debate.

Marcía era mi mejor amiga, conocía claramente todos mis secretos más íntimos, además de que tenía una gran confianza en ella. David se había vuelto lo más cercano a un mejor amigo, me sentía cómoda estando en su compañía y es de los pocos chicos con los que he tenido fantasías. No tengo la culpa de sentir debilidad hacia los chicos como él. Pero sus constantes peleas realmente me afectaban.

— En fin, tengo cosas que hacer, Sarah. Te veo en la tocada. — dijo despidiéndose solo de mi.

— ¡Suerte! Que te vaya bien. —

— ¿Saben? Siempre que vengo aquí, termino teniendo fantasías con Marcia en ropa interior. — soltó una gran carcajada que hizo que Marcia se levantara de su silla al instante.

— ¡Mejor ten fantasías con tu abuela en ropa interior! — grito a David que salía a toda velocidad del local.

Siguió manteniendo la enorme sonrisa mientras pasaba por enfrente de la ventana y antes de finalizarla lanzó un beso que hizo que Marcia se enojara mas.

— ¡Relájate, Marcia! No eras tú la que dices "hay que disfrutar la vida, aja". — dije intentando igualar un poco su voz. — ¿Intentarías llevarte bien con David? ¿Lo harías por mí? — dije casi suplicando, esperando que sucumbiera ante mis palabras.

— Lo intentare, pero no te aseguro nada. ¿Te parece que cerremos ya? —

Justo en ese momento el vampiro Eleazar cruzó la puerta de la entrada con su típica mirada retraída. Mire el reloj de pared disimuladamente, sorprendida al constatar que era exactamente las nueve y cuarto.

— Eres muy puntual. — dije impresionada.

— Es algo que se ha perdido en esta sociedad actual. — dijo Eleazar como si se tratara de un discurso político o algo por el estilo.

Marcia quedó entre los dos con una mirada perpleja. Con un rápido movimiento acomodó el cuello de su camisa, movió su cabello castaño para darle más volumen y esbozó la sonrisa más grande y seductora, mientras aclaraba su garganta para hacerse notar. Como si necesitara de ayuda para hacerse notar.

— Eleazar, te presento a mi amiga Marcia. Marcia te presento a Eleazar. — dije con todo el protocolo posible, mientras se saludaban de mano.

Note la fricción que hubo entre sus manos al saludarse y el pequeño jugueteo de los dedos de Marcia al pasar por la palma de la mano de Eleazar. La típica señal de una chica para decirle a un hombre que está a su disposición.

— Sarah me dijo que eras guapo pero el adjetivo se queda corto contigo. — dijo Marcia con mucha seguridad mordiéndose la comisura del labio inferior con delicadeza.

Eleazar me miro detenidamente mientras arqueaba una ceja, de nuevo la incomodidad me invadió «trágame tierra». Pasó su mirada de regreso a Marcia mostrándole una pequeña sonrisa en señal de agradecimiento y estaba a punto de hablar cuando la puerta del local se abrió repentinamente.

Un hombre desconocido se detuvo con la puerta medio abierta. Era robusto, moreno, con un enorme rostro y una cicatriz que atravesaba los parados de su ojo derecho.

— ¿Quién es Sarah?—preguntó con una fuerte voz.

En ese momento todo pasó en cámara lenta frente a mis ojos. Marcia me señaló con su dedo índice, el hombre sacó de su abrigo un artefacto parecido a una pistola con una clase de silenciador en la punta y sin decir nada más disparó directamente hacia mí. Eleazar dio un rápido salto, empujándome con gran fuerza como en la película "el guardaespaldas" para caer tendido completamente sobre mí.

— Ahora estamos a mano, maldita. — dijo la voz del hombre seguido de la puerta al cerrarse.

Eleazar se mantenía inmóvil, tanto que parecía un costal de papas sobre una servidora, de estar en otra situación sería algo completamente sensual y no me estaría quejando, pero tenía su enorme cuerpo musculoso aplastándome en gran medida. No me permitía ver nada y por unos momentos me quede completamente ida hasta que sentí como brotaba sangre de uno de los dos y se esparcía como rápidamente como alfombra bajo nosotros.

— ¿Están bien? — preguntó Marcia desconcertada.

No pude contestarle. Empuje a Eleazar hacia un lado lo más cuidadoso posible para no lastimarlo, dejándolo tendido bocarriba sobre el suelo. Sus ojos me miraban completamente desorientados como si hubiera ingerido algún tipo de estupefacientes acompañado de grandes suspiros que salían indefinidamente como si le costara respirar.

— ¡Sarah, en su abdomen! — gritó Marcia sorprendida llevándose las manos completamente a la boca.

Eleazar se agitó bruscamente como si estuviera a punto de sufrir convulsiones, cuando me percate de lo que hablaba Marcia; la bala se había impactado en la parte izquierda de su abdomen dejando salir una gran cantidad de sangre a chorros. El seguía sin pronunciar alguna palabra, la única señal que tenia de que estaba vivo eran sus agonizantes suspiros.

Nunca había tomado una clase de primeros auxilios, así que no sabía qué hacer en ese momento. ¿Qué no somos inmortales? Se supone que las balas ni nos hacen cosquillas.

Desgarre la camisa blanca descubriéndole el lugar de donde emanaba la sangre. Coloque mi mano sobre su herida que estaba hirviendo, entonces empezó a salir pequeño hilos de humo como si su interior estuviera ardiendo. Mire su rostro sin expresión, parecía estar agonizando, cuando empezó a susurrar algunas frases que no podía comprender en su totalidad. Acerque mi odio a su boca para poder comprender mejor lo que decía.

— Plata… la bala…tiene plata… — susurro constándole mucho trabajo hacerlo.

— La bala es de plata, Marcia. Lo está quemando por dentro, sino lo sacó morirá en cuestión de minutos. — dije conmocionada.

Marcia se acercó al escaparate con playeras, tomando varias entre sus manos y las arrojó a mi costado, con la vista en el techo.

— Es para aplicar presión. — me indicó Marcia guardando distancia con unos enormes ojos que parecían salirse de sus orbitas.

Arremangue mi camisa hasta los codos, justo a punto de introducir mis dedos para sacar la bala cuando me percate de que también me quemaría a mí, que idiota. La única que podría hacer sin salir lastimada era Marcia pero no estaba muy segura de que podría hacerlo.

— Marcia, ¡tienes que sacar la bala! — exigí a Marcia que miraba con pánico lo que estaba pasando.

— No puedo, no puedo hacerlo. — Dijo casi tartamudeando dando un paso hacia atrás — Me da miedo la sangre, no puedo hacerlo. — negó con la cabeza llevándose las manos de nuevo a la cara.

— ¡Va a morir, Marcia! ¡Por favor! —

Marcia se arrodillo junto a Eleazar cuidando de no hacerlo sobre el charco de sangre, cerró sus ojos con fuerza mientras ponía una cara de nauseas y digirió su mano derecha toda temblorosa hacia el abdomen del vampiro. Esto se había convertido en una gran ironía pues Marcia era la que soñaba con el Eleazar dentro de ella, no al revés.

— ¡Tú puedes, Marcia! — dije animando a mi amiga.

Una pequeña arcada junto con un agudo suspiro salió de ella en el momento en el que su dedo índice tocó la superficie de la herida y con una rapidez introdujo sus dedos antes de arrepentirse.

Eleazar volvió agitarse con mucho más fuerza que la vez anterior, parecía que estaba a punto de colapsarse. Tome su mano derecha apretándola fuertemente que mis dedos se entremezclaron con los suyos y me percate que me estaba mirando con sus cautivadores ojos castaños que esta vez lucían apagados. Marcia seguía luchando valientemente con su miedo, ella sabía que lo conseguiría, después de todo ella había logrado salir de un vicio que muy pocos consiguen hacerlo y viven para contarlo.

Marcia se debatía por sacar la bala que no estaba muy profunda de entre una ligera espuma corrosiva como el acido y la sangre que cada vez emanaba menos. En cuestión de segundos extrajo la bala dorada y la arrojo al suelo.

— Esto no es nada sexy. — dijo Marcia con algunas lagrimas en sus ojos, se dobló a punto de vomitar emprendiendo una carrera a toda velocidad al baño de la bodega.

La herida se cerró al instante cortando la salida de sangre, dejando el marcado abdomen manchado de sangre. El vampiro tosió levemente recuperando un poco movimiento, saliendo del extraño estado inerte del que estaba. Apretó con más fuerza mi mano en señal de que estaba recuperando su salud, debe ser bastante doloroso soportar una bala de plata en su interior.

— Ve con ella. — musitó con una leve voz que apenas era audible. — ve con ella.

— ¿Estarás bien? — pregunte preocupada, el asintió y volvió a repetir sus palabras.

No quería soltar su mano, pero lo hice. Fui a toda prisa hasta el baño de la bodega, pero al entrar me di cuenta que Marcia no estaba dentro, gire un poco mi vista y la encontré recargada de espaldas en los cartones mientras intentaba recuperar la respiración, además estaba tan pálida que fácilmente podría confundirse con una de nosotros.

— ¿Me convertiré en vampiro? — preguntó con la cabeza agachada.

Me acerque hasta donde estaba y me coloque a su lado optando la misma postura que ella tenía en esos momentos. Pase una mano sobre su espesa cabellera intentando calmarla.

— Siempre le he tenido miedo a la sangre, repulsión mejor dicho. Cuando mire la sangre en mi mano estuve a punto de vomitar, pero había algo en su olor, algo que me animo a probarla. — alzó su cara dejando ver la sangre embarrada en su mentón, como si fuera un niño que se ensucia comiendo un dulce. — ¿Me convertiré en vampiro? — Acercó su mano temblorosa a la mía y la sujete de la misma forma que lo hice con el Eleazar.

— No habrá conversión. — dijo el vampiro entrando a la bodega apoyándose contra la pared. — Mientras no haya bebido de tu sangre previamente, todo queda nulo. — dijo con una mano haciendo presión en su abdomen.

— No pasara nada, Marcia. No te preocupes todo estará bien. — dije mirándola a los ojos tratando de que mi voz sonara lo más convincente posible.

— Gracias por ayudarme. — agradeció Eleazar a Marcia de forma tosca, como si le molestara que lo hubiera hecho. — Ahora estaré en deuda contigo. —

Marcia no contestó nada. Me levante frente a ella y la tome fuertemente de su brazo para que se levantara, en ese mismo instante el vampiro se acerco rápidamente a ella.

— No dejare que le hagas daño. — grite, no quería que pasara lo mismo que Gabriela en el callejón.

— No puedo hacerlo, está en contra de mis principios traicionar a alguien que te ha ayudado. — sonaba muy sincero. — Además, como lo dije antes, estoy en deuda con ella.

Eleazar se acercó al otro extremo de Marcia y la sujetó del otro brazo. Aunque era un hombre fuerte no parecía estar muy recuperado por la presión que ejercía con su mano sobre la herida.

Salimos hasta el estacionamiento donde estaba el automóvil de Marcia estacionado, saque las llaves de la bolsa de su pantalón y abrí la puerta para que se recostara en los asientos traseros. Deje cuidándola a Eleazar mientras regresaba al local, esta vez no habría ritual de cerrado.

lunes, 13 de mayo de 2013

“Nacida a medianoche” Oz editorial

Después de un día agotador gracias a la escuela, llego a la casa y sin siquiera llegar a la cocina abro mi correo electrónico y me llevo la sorpresa de que Oz editorial me mando un correo electrónico con información de la próxima novela que van a publicar.

image

Título: NACIDA A MEDIANOCHE

Autor: C.C. Hunter

Traducción: Laura Gomara

PVP: 17,90 €

Formato: 15x23 cm, rústica con solapas, 384 págs.

Puesta a la venta: 27 de mayo de 2013

ISBN: 978-84-941123-4-8

 

Los padres de Kylie se van a divorciar, su novio la ha dejado y su abuela ha muerto. Por si eso fuera poco, cuando su madre la pilla en una fiesta donde la policía encuentra drogas, decide enviarla al campamento Shadow Falls para adolescentes con problemas. Kylie pronto descubrirá que los adolescentes del campamento no son jóvenes normales, sino que poseen poderes sobrenaturales: gente como Derek y Lucas, el fae y el hombre lobo, los dos enloquecedoramente atractivos y también complicados. Pero Kylie no tiene ningún poder ¿O sí? Cuando por fin comprende que Shadows Falls es el lugar al que pertenece, el campamento corre el riesgo de ser destruido por una amenaza mayor…

Biografía de C. C. Hunter

C.C. Hunter creció en Alabama donde cazó luciérnagas, corrió descalza y rescató de las zarpas de sus hermanoclip_image002s a príncipes en forma de rana. Hoy todavía le fascinan las luciérnagas, normalmente lleva zapatos y ha centrado su atención en rescatar mamíferos. Ahora vive en Texas con cuatro gatos que rescató de la calle, un perro y un marido que es un príncipe, no una rana. Cuando no está escribiendo, a C.C. Hunter le gusta leer, estar con su familia y hacer fotos.

El libro estará a la venta el día 27 de mayo de 2013, para que estén atentos a las próximas noticias de la editorial. No pueden perderse este éxito de ventas que solo OZ editorial trae para nosotros.

www.ozeditorial.com

sábado, 11 de mayo de 2013

El medallón del mago (Astrid E. Mendez)

Buenas tardes queridos lectores. Siguiendo con mis aventuras por Facebook, hace algunas semanas conocí a una joven escritora llamada Astrid E. Méndez, la cual, después de un rato de conversar, decidió mandarme su manuscrito, ya saben lectura gratis. Puedo decir que fui feliz.

              Ficha Técnica:

Titulo El medallón del mago
Autor Astrid E. Mendez
Paginas 111
Sitio web http://elmedallondelmagosc.blogspot.mx/
Facebook de la autora https://www.facebook.com/AstridMendez89

Sobre la autora:

Astrid E. Méndez es una escritora mexicana que empezó a escribir desde que era una niña. Ha escrito su primera novela a los dieciséis años, y continua escribiendo libros sobre géneros juveniles y fantásticos. Uno de sus pasatiempos preferidos son la lectura y la escritura.

Su interés por la literatura apareció cuando descubrió que Harry Potter era también un libro, y desde ese entonces comenzó leyendo libros para niños y adultos. Su familia la ha estado apoyando desde que empezó su trayectoria como autor y sus amigos no se quedan atrás.

Argumento:
Elisa Hamilton lleva una vida normal junto a los suyos, hasta que un día el misterioso y atractivo Sebastián Storn irrumpe en su vida, salvándola de su atacante. Ahora Sebastián tendrá que mantenerla oculta, antes de que más personas la encuentren y quieran lastimarla.

Análisis: Primero que nada, quiero volver a felicitar a El portal del escritor por elaborar la hermosa portada del libro. ¡Chicos,ustedes son geniales!

Ahora vamos con la novela: ¿Qué puedo decir de los personajes? La autora se encargo de crear personajes muy buenos, con características que los hacen ser únicos. Me encantaron la mayoría de los personajes, en especial me gusto mucho el personaje de Margaret y Lucinda, la dinámica que ofrecían estas chicas era perfecto. Pero creo que muchos de estos personajes no lograron expresar sus sentimientos o plasmar realmente lo que estaban sintiendo.

Algo que también me gusto fueron los diálogos, los cuales estaban bien estructurados y cada uno compartía una parte característica de cada personaje, lo cual hizo mas sencilla la lectura.

La trama estaba demasiadamente planeada y estructurada, con una historia previa a la narración y con continuidad para otro libro, también la autora se encargo de crear ciertos arquetipos para hacer la típica división entre el bien y el mal.

La cuestión de la narración no me dejo muy convencido. Creo que a la autora le hizo falta explotar mas este recurso, lo hizo bien y eso se reconoce, pero le hizo falta sacarle mas brillo, además de que el tiempo no ayudo mucho, ya que todo fue bastante rápido. A la autora le hizo falta mas desarrollar el concepto de la descripción, me costo trabajo imaginarme el lugar donde estaban ocurriendo las escenas, y desde mi punto de vista la descripción es lo mas importante.

Además creo que esto fue lo que hizo que la historia se volviera muy rápida, que perdiera todo el brillo que la historia ofrecía, porque la autora se encargo de crear una trama mágica, pero no fue justamente lo que el lector, en este caso yo, esperaba.

En resumen:

Buenos personajes, una trama estupenda pero algo lenta. El medallón del mago nos ofrece un buen rato de lectura. Un libro el cual puedes terminar en menos de un día y por lo que se, ya nos espera con una segunda parte que nos revelara muchos misterios que ocurrieron en este libro.

viernes, 10 de mayo de 2013

Encuéntrate con un libro (Programa de radio)

Después de festejar el día de las madres con mi familia (Mentiras, estuve encerrado en mi cuarto leyendo dos libros) me dispuse a ver que pasaba en las redes sociales, así que abrí mi Facebook. Entonces mire en la ventana de chat y por alguna razón me decidí platicar algún rato con mis amigos de Facebook, entre los que se encontraba “Encuéntrate con un libro” y pues total, le pase mi cuenta en blogger y entonces sorpresivamente me pasa su pagina de radio.

Ya sabrán mi reacción al leer esas palabras, ya que desde hace algunos años (el despunte del internet, redes sociales y todo eso) la radio había desparecido considerablemente de mi léxico. Algo que desafortunadamente pasa en cualquier niño, adolescente y adulto. con excepción de los abuelos, los cuales crecieron escuchando los noticieros en esos aparatos, los cuales puedo apostar que aun conservan en sus casas.

Bueno, concentrándonos en el programa, Encuéntrate con un libro difunde a través de la radio el gusto por la lectura en los radioescuchas. Todos los lunes a las 10 a las 11 am. (Hora de México) nos dan las mejores recomendaciones de libros y principalmente tratan de compartir ese gusto por la lectura. Lo que me sorprende de esto, es que dos cosas tan precoces en México se fusionen (El gusto por la lectura y la radio) para dar un rato de diversión a la gente además de que compartan un poco de cultura.

El programa esta conducido por Guillermo Durán, Miguel Virrueta y Blanca Valderrama, y se transmite por Sinergia Radio, donde encontraran otros programas además de este.  y por lo que me entere, habrá nuevas dinámicas para el gusto de los radioescuchas. No se ustedes, pero yo estoy esperando que sea lunes para escuchar el programa y saber que recomendaciones no dan en la cuestión lectora.

Programa: Encuéntrate con un libro
País: México
Conductores: Guillermo Durán, Miguel Virrueta y Blanca Valderrama
Dia: Lunes
Hora: 10 am a 11am
Pagina de internet: http://www.sinergiaradio.com

martes, 7 de mayo de 2013

Novedades, Ediciones Destino

 

Y entonces sucedió algo maravilloso

Sonia Laredo

«Y entonces, mientras estaba en mi casa y me sentía sola, fracasada y desesperada, me dispuse a jugar a mi juego privado de los libros, buscando consuelo. Me preparé para seguir el camino que los libros me indicaran sin saber que me llevarían a encontrarme con un reino mágico, un hombre misterioso, un viejo secreto y un tesoro incalculable. Pero en aquellos momentos, yo no sabía nada de todo eso. Lo único que podía hacer era esforzarme para no llorar.»


Brianda Gonzaga, una editora de éxito que ronda los cuarenta, rompe de manera forzosa con su realidad cuando la despiden sin demasiadas contemplaciones. Sumida en una espiral de desasosiego, busca consuelo en quienes nunca le han fallado, los libros, y siguiendo una suerte de pálpito, se embarca en un viaje que la llevará a un lugar perdido entre las montañas que la cambiará para siempre: el Concejo de Nuba.


Y entonces sucedió algo maravilloso. El anuncio de una vieja librería en traspaso en la que buscar un tesoro, una tormenta, los brazos de un enigmático amante y el fantasma de un niño desaparecido en el pueblo unos años atrás arrastrarán a Brianda a una historia apasionante en la que empezar a ser la protagonista de su propia vida, sin renunciar a nada de lo que es importante: la amistad, el amor, la alegría el conocimiento y sí…, también un poco de sexo.


Quédate con nosotros, Señor, porque atardece

Álvaro Pombo

En un pequeño convento trapense situado al sur de Granada, en el caserío de La Gorgoracha, aparece ahorcado el padre Abel, uno de los monjes, y a pesar de que ha sido un suicidio, el prior ha tomado la decisión de declarar el hecho como muerte accidental. El impacto brutal que lo ocurrido provoca en cada uno de los cinco miembros de la comunidad se verá agravado por la determinación un tanto morbosa de un intelectual mediático granadino por ahondar en la verdadera naturaleza de esa muerte y sacar a la luz el diario del fraile, en que previsiblemente daba razón de sus razones.

A pesar de la ocultación y la manipulación del prior, que quiere preservar la vida de quietud, oración y fe de su comunidad, la turbación invadirá el ánimo del resto de los monjes y provocará una conmoción que transformará sus vidas.

Una intensa novela en que la indagación espiritual y filosófica se entrelaza con una insospechada trama criminal, y que confirma a Pombo a la cabeza de la narrativa más intrépida y deslumbrante de nuestro país.

«Es un talento de los más extravagantes, audaces y lúcidos de la actual narrativa.» Juan A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia


Ignacio Agustí, el árbol y la ceniza

La polémica vida del creador de La saga de los Rius

Sergi Doria

Nacido poco antes de la primera guerra mundial, poeta en catalán antes de la guerra civil —en la que se alineó con los vencedores—, alma de la revista Destino casi desde su primer número y novelista de mucho éxito y poco reconocimiento, Ignacio Agustí (1913-1974) fue, por encima de todo, un periodista impenitente y uno de los autores más desconocidos y más leídos de la primera mitad del siglo XX.


Cien años después de su nacimiento, y setenta de la aparición de su novela más popular, Mariona Rebull (1943), la biografía de Ignacio Agustí que ha escrito Sergi Doria viene a reivindicar la fi gura de un escritor en el purgatorio, autor de cinco novelas que se convirtieron a mediados del siglo XX en el primer best seller made in Barcelona, y que fueron también el punto de partida de una de las series de mayor éxito de TVE: La saga de los Rius.


«Esta magistral biografía trasciende el retrato de un personaje fascinante perdido en su laberinto y pinta un gran fresco de un mundo que, lejos de haber desaparecido, esconde las claves para entender el que nos rodea hoy mismo. Porque aunque pueda parecer que Sergi Doria, como Ignacio Agustí, nos habla “de muchos años atrás”, nos está hablando de nosotros mismos, de nuestra memoria y de nuestra identidad y conciencia. Sólo se me ocurre añadir que ya era hora y que si en alguna cosa tuvo suerte Ignacio Agustí fue en que su propia historia no pudo haber encontrado mejor ni más honesto narrador.» CARLOS RUIZ ZAFÓN


La saga de los Rius

Ignacio Agustí

«La seda de Mariona crujió, prendida de algún botón, de un clavo, quizá, que la desgarraba. Él la asió fuerte por la cintura. Recogió su guante. La llevaba recostada por la cintura sobre su hombro. Los cabellos, sueltos, flotaban. Atravesó el pasadizo con lentitud, para no herirla, con cuidado, con la frente alta, el mentón salido. Logró ganar la sala de entrada, luego el primer peldaño de las escaleras. Consiguió mantener firme su pie. Uno a uno, con seguridad creciente, iba subiendo los peldaños, por la parte de fuera de la alfombra, para sentir la seguridad del contacto.

Y al fin del primer tramo, casi en el rellano, se detuvo, porque había oído el rumor de que algo se perdía, que huía cristalinamente; eran golpecillos secos y rotundos, saltarines, sobre el mármol de los peldaños. Se volvió, apenas, y vio como iban saltando por los peldaños, hasta ganar el suelo, las perlas del collar...»


El cambio comienza en ti

Cuando la indignación se convierte en contrapoder

El 15 de mayo de 2011 se agitó en España una movilización popular que, más allá de la infinita estampa de plazas llenas de ciudadanos expresando su indignación, ha alumbrado una nueva cultura política en nuestro país. Desde entonces, lentamente pero sin pausa, una férrea voluntad de cambio ha ido tomando fuerza en el seno de la sociedad española.

Fabio Gándara y Pablo Gallego, dos de los jóvenes implicados en la gestación de aquellas protestas, han sido testigos activos de ese cambio. En este libro explican cómo aquella movilización se ha convertido en un espíritu crítico que ha calado en la población y se ha traducido en multitud de iniciativas para gestionar los asuntos de la comunidad de manera más justa, eficaz, sensata y a la altura de las personas.
Los ejemplos y las sugestivas teorías que los autores detallan en estas páginas son la prueba de que la forma de hacer política del futuro ya está aquí y ha venido para quedarse. Las nuevas tecnologías ponen al alcance de todos recursos inéditos para dar salida al activismo ciudadano, como demostró recientemente Pablo, quien en menos de una semana reunió más de un millón de firmas pidiendo la dimisión de los cargos del Partido Popular acusados de corrupción.
Detrás de esta pasión por avanzar hacia un mundo más justo y humano no hay siglas de partidos ni consignas partidarias, sino ciudadanos como tú. Con esa confianza, de igual a igual, Fabio y Pablo se atreven a reclamar tu atención y a invitarte a actuar. Porque –concluyen– el cambio que ha de venir, y que este libro anticipa, comienza en ti.


Cada cual y lo extraño

Felipe Benítez Reyes

Estructurado como un «almanaque de historias», Benítez Reyes nos ofrece doce relatos, uno por cada mes del año: enero y los falsos magos de Oriente, febrero y las segundas rebajas –comerciales y sentimentales– en una infancia remota, marzo y unos carnavales tardíos, abril y el rumbo imprevisible de las fortunas, mayo y el frustrado examen de química de un lector de tebeos de superhéroes, junio y una noche simbólica de San Juan, julio y un crucero de deriva complicada por el Báltico, agosto y el amor adolescente en los cines, septiembre y una experiencia militar camuflada de experiencia intelectual, un octubre con malos presagios, noviembre y una función geriátrica del Tenorio, diciembre y una inoportuna cena de empresa.
Historias que desplazan su eje al ámbito de la extrañeza intrínseca de la vida, a su lado cómico y sobrecogedor, con su cuota de ridiculez y de prodigio. Un libro portentoso, que une su profunda humanidad a un estilo brillante y perspicaz, de bellísimos hallazgos, que logra cautivar inmediatamente al lector.

viernes, 3 de mayo de 2013

Mi primera colecta


Hola lectores :) Regreso con una entrada más después de haberme ausentado demasiados días, ya saben, el típico pretexto de la escuela. Como he estado de matado en la universidad, no he tenido tiempo de tocar ningún libro y pues aprovechare para retomar un poco el objetivo principal por el cual se había creado este blog, para relatarles un poco de lo que he hecho este semestre en la carrera.

Comencemos con mi primera colecta de campo, la cual se realizo en un jardín botánico de la ciudad llamado “Parque Sinaloa”.


El clima es cálido en verano de Julio hasta Septiembre y moderado en los meses de invierno con mínima en el mes de Diciembre, las lluvias son escasas y variables, pero abundantes en el mes de Septiembre. El riego en el jardín es por inundación y el sistema de riego por aspersión está instalado y en fase de inicio. El Parque Sinaloa, cuenta con dos viveros de propagación de especies, con objetivo de reproducir las diferentes especies vegetales que ayuden a conservar las diferentes condiciones ambientales de la región.

Se reproducen diversas especies de plantas de la flora regional, también las diferentes especies vegetales de flora introducida, que están aclimatadas a nuestra región y que forman ya, parte importante de la riqueza de la región, actualmente existe 250 especies de árboles diferentes aproximadamente con mayor variedad de palmas, razón por la cual el parque era llamado el jardín de las palmas.


 

La practica inicio a las 9:00 am después de habernos trasladado desde las instalaciones del instituto en uno de los autobuses oficiales de este. Al llegar un guía turístico, el cual es biólogo (e hizo babear a todas las chicas) nos dio un recorrido por todo el parque y aprovecho para contarnos un poco acerca de la historia del lugar. Fue magnífico conocer cosas que nunca me hubiera imaginado en todos estos años que he visitado el parque con mi familia.

Después del recorrido la profesora nos dio indicaciones previas para iniciar la colecta, hubieran visto nuestros rostros; algo extraño entre nervios y felicidad por ser nuestra primera colecta. Con decirles que un día antes fui a comprar mis guantes. Volviendo al tema, las indicaciones constaban en cómo mantener un perfil cuidadoso sin arriesgarnos a tener un accidente. En el caso de que encontráramos un alacrán o araña, que la tomáramos con los guantes puestos y auxiliados de unas pinzas de disección. Eso aumento más nuestro nerviosismo.

Cuando menos lo pensamos la profesora nos dio el banderazo de salida y tal como si fuera una carrera todos nos dispersamos como niños corriendo por todo el lugar. Lo primero que pensé y se lo dije a mi equipo “Vamos a la hojarasca” que era una parte cubierta por arboles donde el suelo tenía un enorme grosor de hojas secas. Así que llegamos y con mucho cuidado comenzamos a levantar porciones de hojas hasta llegar al suelo, pero no encontrábamos nada.

Así estuvimos como 5 minutos cuando alguien grito “he encontrado un ciempiés” minutos después “he encontrado otro ciempiés” grito otro equipo, seguido de “he encontrado una araña” hecho por otro equipo. Volteo a ver a mis compañeros de equipo y todos me miran con desespero y de la misma forma les devolví la mirada.

Decidimos seguir avanzando a otra área mas alejada. Esta estaba cubierta por bamboo por lo que era más fácil encontrarnos con algún ejemplar, pero solo encontramos palomas muertas. Fue entonces que decidimos recargarnos en un enorme tronco que servía como decoración cuando uno de mis compañeros observo algo en el interior del tronco. En animal estaba de espaldas, tenía un pelaje café brillante y lo primero que me hizo pensar es que era un gato. Una de mis compañeras aficionada a los gatos hizo el ruido característico de estos, llamando la atención del individuo y mostrándonos su rostro para llevarnos la sorpresa de que no era un gato. 

Era hermoso, sea lo que fuera, no pudimos evitar soltar una exclamación al verla y en ese momento hizo un horrible gruñido mostrando sus enormes colmillos puntiagudos a punto de atacarnos. Lo primero que hicimos fue alejarnos del lugar y llamar a la profesora la cual observo al animal, informándonos que era un tlacuache.



Seguimos nuestra colecta, esta vez revisando en la corteza de los arboles donde encontramos unas lagartijas que se alimentaban de unas hormigas, rápidamente nos colocamos los guantes y nos dispusimos a colectarlas, pero se escapaban. La profesora ávidamente, tomo una lagartija depositándola en el frasco letal. Y nos dijo una frase muy importante:

Nadie nace con habilidad para el campo ni la venden en una tienda, ustedes consíganla.

Después colectamos unas hormigas, una tijereta, cochinilla de humedad, pero aun nos faltaba lo más importante para mí: una araña o un alacrán. La verdad no es que me gusten pero para esa colecta era como el premio mayor.

Decidimos trasladarnos casi al final del parque, donde se encontraban los invernaderos. Pedimos permiso al vigilante para mover algunas masetas y debajo de una jaba, se encontraban unos enormes ejemplares de araña. Esta vez decidí solo observar a mis compañeros los cuales tuvieron mucha dificultad para colectarlas pero al final lo consiguieron. (No quiero saber cómo le hare cuando lleve la materia de artrópodos no insectos) Esa fue nuestra última especie colectada, regresamos al punto de reunión donde ya estaban otros alumnos presumiendo sus ejemplares.


Otra de nuestras sorpresas fue que la profesora quería que tomáramos algunas hojas y ramas de árboles y las colocáramos en prensas botánicas. Por lo que tuvimos que regresar a tomar algunas muestras para después colocarlas en las prensas siguiendo las indicaciones de la profesora. Lo más chistoso fue que los jardineros accionaron las bombas de agua para regar, por lo que todo mundo entro en pánico, juntando mochilas, prensas botánicas, papel periódico y las muestras colectadas.

Se podría decir que eso fue lo más fácil, porque después tuvimos que encontrar el género y especie de cada individuo por nosotros mismos. Ahí nos ven, comparando imágenes de animales con nuestras colectas y contactando biólogos egresados para que nos ayudaran. Después de mucho estrés valió la pena haber realizado una de las actividades que mas disfrutan los biólogos; excepto yo, a mi me gusta el laboratorio.

Recomendación:
Durante las colectas es importante que si tienen algún percance avisen de cualquier situación a su profesor o compañeros, ya que cualquier error insignificante podría ser la terminación de su vida. Comento esto, porque un compañero fue mordido por una araña y no aviso de esto, hasta una semana después, ya que la herida estaba muy grande y estaba avanzando a través de su mano. La profesora lo llevo al hospital y por suerte no fue nada grave. Así que por favor, cualquier cosa aunque sea la de menor importancia deben de comentarla.